Su mejor disco: fiesta, historia, comunidad
(Escrito originalmente en https://rateyourmusic.com/release/album/bad-bunny/debi-tirar-mas-fotos/)
Después de Nadie sabe lo que va a pasar mañana,
Bad Bunny quedaba libre para su siguiente movimiento. Ese trabajo era
la respuesta a los fanáticos que le recriminaban haberse alejado del
trap: "ahí tienen 20 canciones, ahora déjenme avanzar" (yo no soy rey del trap, tampoco un dios del trap, yo soy Bad Bunny, soy más grande que el trap). Creí, con gusto, que lo que venía era lo más cómodo, el "Un verano sin ti pt. 2", porque la fórmula funcionaba en lo musical y en lo comercial. La otra opción menos probable era lo que terminó siendo DeBÍ TiRAR MáS FOToS:
una declaración artística, reflexiva y ambiciosa; la expansión de esos
atisbos de exploración artística que ya habíamos visto a lo largo de su
carrera.
Desde la genial portada y el título metafórico,
Benito nos presenta como homenaje la conexión que tiene con su tierra y
su historia. El paisaje, el patio caribeño y latino, las sillas
plásticas que invitaban a pasar el rato, ahora vacías. Eso que al
parecer estamos perdiendo. No son las fotos: son los momentos, las
conversaciones, las fiestas, los bailes, los cantos, la idea de
comunidad.
Para su
declaración artística y de orgullo, Bad Bunny no elige una época, sino
todas. Homenajea a los ritmos caribeños folclóricos, clásicos, y a los
actuales (5 reggaetones, 1 dembow, 1 house), casi que intercalándolos y
haciendo amalgamas entre medio, con una producción increíble que
hace sentir todo en sintonía: cajas de ritmo, efectos, sintetizadores,
cuerdas y percusiones tradicionales, bronces, pianos. En la voz: no deja
su timbre y tono característicos, aunque se permite jugar un poco más y,
claro, acompañarse de coros caribeños que suenan hermosos. En las letras: mucho juego, buenas referencias y grandes barras; breakup,
despecho y jactancia como siempre, y harta nostalgia. Pero en ese
recuerdo de lo perdido no está solo lo romántico, también le habla a sus
seres queridos y a su país, e incluso en las canciones de amor hay
metáforas, referencias o dobles lecturas a temáticas sociales (BOKeTE, TURiSTA).
El tracklist parece ir contando una historia: partimos en NUEVAYoL,
Estados Unidos (país en el que estuvo en los últimos años), con un
sample de salsa y luego un dembow ardiente. En la siguiente canción
invita a su pareja (y a nosotros) a PR con un reggaetón clásico, y en la
tercera ya estamos instalados en el Caribe bailando salsa. De ahí en
adelante nos saca a dar una WELTiTA por la playa con una fusión latina pop, y nos seguimos moviendo entre buenos reggaetones (voy cazando y muero perreando; VeLDÁ samplea a Bien Loco?; qué final el de KETU TeCRÉ),
un house y sorpresivas plenas, bombas, bolero y jíbaro, como
presentándonos la isla y avanzando cada vez con más introspección. En
la mitad hay una pausa: BOKeTE, una pieza más ambiental que anuncia la bachata desde esa melodía en loop hasta que finalmente aparece la percusión. EoO
es un recuerdo al reggaetón viejo-viejo, previo al 2003, con sonidos
electrónicos de esos tiempos y esas melodías medio disonantes que hacían
Tito El Bambino y otros. Genial.
Los puntos altos son muchos. Destaco las 2 salsas, una romántica y una dura, y la canción que da título al álbum. BAILE INoLVIDABLE
es la primera de estas, con un coro precioso en melodía y letra, que
combina la mejor salsa clásica con los fraseos de Benito y hasta un solo
de piano. LA MuDANZA cierra el álbum con una declamación
autobiográfica que introduce a esta salsa dura, durísima, brutal y
rapeada, con preguntas y respuestas entre instrumentos y coro que son el
mejor final que podría haber tenido el disco. DtMF es una joya: inicia con la vibra de Callaita, pero acá el reggaetón es reemplazado por un suave ritmo dancehall-plena. En la letra está el motivo de todo el proyecto (debí darte más besos y abrazos las veces que pude), la melodía es tan linda como hipnótica y cierra con una fiesta y un juego de voces catártico. También está LO QUE LE PASÓ A HAWAii, la más política y que puede terminar siendo un himno, con una muy buena construcción musical y clímax.
Este
disco es varias cosas: un disco para bailar y emocionarse, como los
mejores; una invitación a conversar y abrazarse entre generaciones; el
proyecto más personal y maduro de un artista top mundial y
rompe-records; el pivote artístico en una carrera a la que, siendo ya
muy larga (sexto álbum!), le queda mucho rato; su mejor álbum y, tal
vez, un disco histórico. Ahora sí que Bad Bunny seguirá haciendo lo que
le de la gana y le apasione. Tiene una mente llena de buenas ideas, se
rodea de los mejores talentos de la escena y ha demostrado tomar
buenísimas decisiones. Estoy seguro de que en algunas décadas más
miraremos hacia atrás y veremos todo esto diciendo: wau, increíble todo
lo que hizo Bad Bunny, el conejo malo, ese al que un día miramos como un
fenómeno extraño o una moda del momento. Y ahora, el artista más grande
del momento demostrando el porqué.
