domingo, 19 de julio de 2026

"La odisea" de Nolan

  (Reseña publicada en FilmAffinity)

“La Odisea” de Nolan es una película mayúscula y apabullante en varios sentidos que no hace falta mencionar. Quien lea esto la vio o la verá, y sabrá a qué me refiero: al silencio en que te deja no solo por tres horas en la butaca, sino también por un buen rato después de terminada la función. Es un viaje logradísimo por la historia más épica de nuestra cultura; historia que se siente así incluso sin haber leído a Homero ni haber visto alguna otra versión.

Empecé a amar el cine con Nolan y su Memento, a mis cortos 14 años. Luego me adentré aún más en el cine de culto, en el clásico, un poco en el cine “arte” y también en el más pop. Y en todo ese camino Nolan me fue un poco desencantando, con Interstellar, aplaudida pero de guion accidentado; la inentendible Tenet; o la presuntuosa Oppenheimer.

Se me hace inevitable sentir, entonces, que “La Odisea” no solo viene a cerrar un ciclo personal de mi relación con el autor, sino también a marcar quizás el mayor hito en su carrera. Porque usa lo mejor de la técnica cinematográfica actual para sumergirnos en una épica llena de acción, suspenso y drama, ajustando sus talentos y su experiencia para dar con el mejor ritmo posible. Porque acaba de lograr, con Hoyte van Hoytema, su colaborador habitual, la fotografía más bella de su carrera (la escena de Penélope conversando con la silueta de Antínoo llena de luz, por favor). Porque, aun sin haber leído el original, uno intuye los puntos de su adaptación y su relectura de la historia, para hacerla actual y universal, y para agregarle un mensaje personal no solo antibélico, sino humanista integral. Vaya resultado. Porque a pesar de que ya había grabado su nombre en la historia del cine, como “el mejor autor de blockbusters” de este siglo, con La Odisea (“La Odisea de Nolan” la llamarán) viene a pelear, con justicia, por un puesto mayor.  

Y claro, estamos hablando de la historia de Ulises u Odiseo, tal vez la historia más grande jamás contada en este lado del mundo. Pero es inevitable hablar de Nolan. Es eso inevitable que cometen los que se atreven y logran hacer cine con mayúsculas. A hacer películas que entretienen, silencian e interpelan. Todo al mismo tiempo. Y que luego, inevitablemente, dan que hablar. 

 ★★★